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Se completaron nuevos trabajos de preservación en el Pino Histórico

La tarea consistió en la colocación de un anclaje para evitar su derribo, en virtud de que la raíz del ejemplar se encuentra seca a causa de su avanzada edad. El intendente Leonardo Raimundo visitó el predio histórico y destacó la importancia de la obra realizada.

En tareas coordinadas entre la Dirección del Complejo Museológico y la Secretaría de Obras Públicas, la Municipalidad de San Lorenzo realizó nuevos trabajos de preservación en el Pino Histórico, botánicamente seco a causa de su avanzada edad y de los sucesivos temporales.

Específicamente, se colocó sobre el ejemplar un anclaje para evitar su derribo, ya que su sistema radicular está inerte. La estructura está compuesta por dos columnas metálicas hormigonadas al piso, de las que salen tres riendas que se ajustan al cuello del árbol.

De visita por el predio junto al secretario de Gobierno y Cultura, Alejandro Cabral, el intendente Leonardo Raimundo destacó la importancia de la obra realizada. “Debimos hacer una estructura de soporte para evitar que un tronco de semejantes dimensiones colapse por su propio peso, y se seguirán haciendo tareas de mantenimiento para que se mantenga en su lugar original. Otros trozos del árbol están bajo techo en los museos y al lado del Pino un retoño está creciendo fuerte y vigoroso”, manifestó.

Cabe recordar que todos los años se le practican tareas de conservación artificial con la aplicación de barniz de alta resistencia, que impide la penetración del agua y de agentes patógenos en el tronco.

En octubre de 2017, mediante un estudio del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta) encargado por el municipio, se conoció que el ejemplar tiene alrededor de 220 años de vida y fue plantado durante la época de los franciscanos.

El pino es uno de los emblemas de la ciudad de San Lorenzo. Bajo su sombra descansó José de San Martín el 3 de febrero de 1813, después del combate contra las tropas realistas, y desde ahí mismo dictó el parte de guerra a Buenos Aires, “bañado en su propia sangre y cubierto con el polvo y el sudor de la victoria”, según describe Bartolomé Mitre en el libro Historia de San Martín y de la emancipación sudamericana.